Nuestro Carisma

El latido de nuestra congregación se fundamenta en un llamado claro y profundamente arraigado en el Evangelio: evangelizar a nuestros hermanos más pobres y abandonados. Nuestro Padre Fundador nos enseñó que nacimos para llevar la luz de Dios, el calor y la vida de la caridad cristiana de manera especial a aquellos que habitan en los campos y pequeños poblados, siendo esa santa levadura que Dios pone en medio de los pueblos.

“Me mandó el Señor a Evangelizar a los pobres y a consolar a los de corazón adolorido... Para llevar la luz de Dios, el calor y la vida de la caridad, a nuestros hermanos los pobres especialmente a los que viven en los campos, para eso nos llamó el Señor, para eso nos hizo nacer en su Iglesia”. (P. José Ochoa Gutiérrez)

Inspiradas en las palabras del Evangelio de San Lucas (4, 18-19), no nos limitamos a una asistencia temporal. Nuestro propósito es caminar junto a cada comunidad, ayudando a las personas a superarse tanto humana como espiritualmente, hasta que alcancen su plenitud en Cristo. Queremos luchar y trabajar para que el pueblo se acerque a la Iglesia, redescubriendo en ella su vigor y su esperanza.

Esta encomienda vital la llevamos a la práctica acompañando integralmente a nuestras comunidades a través de cuatro dimensiones pastorales fundamentales:

  • Pastoral Educativa: Catequizar y educar para el desarrollo integral de la persona, formando sujetos creativos y críticos, y sembrando la semilla del bien y de la verdad en las escuelas.
  • Pastoral Social: Formar la conciencia de niños, jóvenes y adultos promoviendo activamente la dignidad humana y la justicia social, identificándonos con Cristo presente en los más necesitados.
  • Pastoral de la Salud: Brindar consuelo y acompañamiento compasivo a los enfermos más pobres y abandonados en sus momentos de mayor vulnerabilidad.
  • Pastoral Misionera: Manifestar el propósito de Dios en el mundo, manteniéndonos siempre abiertas a la misión Ad Gentes y en profunda comunión con la Iglesia universal.
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