¿Dónde estamos?

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Nuestro carisma y misión nacieron para compartirse, cruzar fronteras y transformar realidades desde la sencillez y la cercanía de las comunidades más apartadas. Lo que comenzó como un anhelo profundo hoy es una realidad vibrante que late en distintas latitudes, uniendo corazones y tejiendo lazos de comunión dondequiera que la Iglesia y el mundo nos necesiten.

México

México

Cuna y florecimiento de nuestra misión

Desde nuestra Casa Central en Zamora, Michoacán, servimos en:

  • Michoacán: Nuestra primera fundación histórica floreció en Tarecuato. Servimos en Ario, San Sebastián, Corona, San Francisco Peribán, Apo del Rosario, Pareo, Jucutacato, San Ángel Zurumucapio y Sahuayo. Incluye la Escuela de Enfermería de Zamora, la Casa de Formación en Jacona, Pastoral Misionera en Carácuaro y nuestra Casa de Oración en Jicalán.
  • Jalisco: Servicio y trabajo callado a través del Taller de blusas en Guadalajara.
  • Oaxaca y Chiapas: Pastoral misionera en San Isidro Arenal, San Antonio Las Palmas, Jaltenango y La Concordia.
Ecuador

Región Ecuador

Sembradoras de esperanza desde 1982

Pastoral misionera configurada en provincias y cantones necesitados:

  • Tungurahua: Presencia en Baños, Quero y la Casa de Formación de la Región en Pinllo.
  • El Oro: Comunidades misioneras en La Victoria y El Cambio.
  • Manabí: Presencia evangelizadora en Pedernales.
  • Pichincha y Cotopaxi: Sede de nuestra Casa Regional en Capelo y acompañamiento pastoral en Pujilí.
Estados Unidos

Estados Unidos

Puentes de fe y solidaridad

Atención a migrantes en Aurora, Illinois, a través de la Pastoral Misionera en la parroquia de San Nicolás. Esta misión tiene un sentido profundo: acompañar a muchos hermanos que pertenecen originalmente a nuestros propios poblados de México, cruzando fronteras para que la distancia no los separe de sus raíces ni de la fe que compartimos.

La memoria del camino: Honramos con gratitud nuestra historia en Nicaragua y Bolivia; lazos tejidos que permanecen como páginas de oro en nuestra identidad, recordándonos que el amor entregado al estilo de Jesús nunca se pierde.

“Somos la santa levadura que Dios va poniendo en los pueblos… esa es nuestra misión”. — PF