Nuestros Fundadores

P. José Ochoa Gutiérrez

Fundador

El Siervo de Dios nació en Chavinda, Michoacán, el 29 de julio de 1909, en el seno del piadoso matrimonio formado por Don Jesús Ochoa y Doña Adelaida Gutiérrez. Desde su infancia como acólito mostró una profunda sensibilidad hacia los necesitados. Ingresó al Seminario de Zamora a la temprana edad de 11 años, destacando siempre por su espíritu jovial, patente en su grupo de amigos apodado “Alegría y Miseria”. Debido al estallido de la persecución religiosa, los seminarios fueron clausurados, por lo que continuó sus estudios en Roma, donde recibió la ordenación sacerdotal en la fiesta de Cristo Rey de 1931.

De regreso a México, laureado en Teología, fue destinado como Vicario en la parroquia de “La Purísima” en Zamora. Eran los tiempos difíciles de la posguerra cristera. Inicialmente, su intenso celo apostólico lo llevó a intentar acercar a Dios a los soldados y a las mujeres de los prostíbulos. Ante el desaliento por no encontrar allí su campo de acción, la providencia intervino a través de la Srita. María Soledad Prado, quien lo motivó a encauzar sus fuerzas hacia la niñez. Así nacieron las florecientes asociaciones de San Tarcisio y Santa Cecilia.

Su ministerio se caracterizó por una amorosa solicitud hacia los enfermos de las rancherías, además de desempeñarse como profesor y padre espiritual del Seminario. Movido por el Espíritu Santo para llevar la luz de Dios a los pequeños poblados, fundó a los Misioneros de la Sagrada Familia el 12 de diciembre de 1935 y, posteriormente, a las Operarias de la Sagrada Familia el 19 de junio de 1940. Tras servir como párroco en Uruapan, en 1944 renunció para dedicarse por entero a la dirección de sus congregaciones como confesor, promotor social y escritor. Querido y respetado por todos, entregó su alma al Creador el 8 de agosto de 1984, despedido por una multitud incontable en signo de profunda gratitud por su inmensa labor.

Vayamos a Nazaret donde están nuestros modelos, y no busquemos en otra parte ejemplos que imitar.
— P. José Ochoa Gutiérrez
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M. María Soledad Prado Aguilar

Cofundadora

La Rvda. Madre María Cleofás de la Soledad nació en Zamora, Michoacán, el 25 de septiembre de 1889. Tercera de once hermanos, perdió a su padre a los 7 años, quedando la familia bajo la tutela de su tío, el padre Luis Aguilar. Desde niña, cultivó su talento musical con el piano y el armonio, y forjó en la “Vela Perpetua” un amor inquebrantable por Jesús Eucaristía. A los 14 años ya era una catequista excepcional, llegando a ser presidenta de catequesis en la Catedral y en la parroquia de La Purísima, estableciendo y coordinando múltiples centros de formación.

La historia de su vida es también una historia de heroísmo. Durante la cruda hostilidad del gobierno contra la Iglesia en 1926, la Srita. Soledad arriesgó su propia vida: escondía en su hogar a sacerdotes perseguidos, proveía de alimentos y parque a los guerreros cristeros, y distribuía comunicados episcopales prohibidos disfrazada de sirvienta. Su audacia la llevó a encabezar protestas contra la escuela socialista y a enfrentar detenciones policiales por repicar las campanas en señal de rebeldía y fe.

En 1933, conoció al joven Padre José Ochoa. Su profunda amistad, cimentada en la fe, fue el detonante para las obras venideras. Fue ella la luz que iluminó la vocación del padre al sugerirle el trabajo con los niños, brindándole su apoyo incondicional en la fundación de los grupos juveniles. Con plena disposición, culminó su vocación eclesial al cofundar con él las Operarias de la Sagrada Familia el 19 de junio de 1940. Consagrándose ella misma como religiosa, se convirtió en la madre y formadora de la naciente congregación, guiando a las hermanas con celosa fidelidad al carisma de Nazaret hasta que, tras superar el centenar de años en humildad y entrega oculta, el Señor la llamó a gozar de Él para siempre.

Ella conoció el Amor y quiso con su vida entera que el Amor fuera amado.
— Síntesis de su Espiritualidad