Virtudes
En la contemplación de Jesús, María y José aprendemos a encarnar en nuestra vida diaria el espíritu que nos caracteriza como Operarias. Permanecer en la escuela de Nazaret, a la escucha atenta de nuestros mayores maestros de vida y contemplación, nos impulsa en el esfuerzo diario por la santidad y nos permite experimentar el misterio de Dios en medio de nosotras.
Es a partir de esta sólida formación espiritual que logramos hacer vida el Evangelio, sosteniendo nuestra entrega y labor apostólica en cuatro virtudes o pilares fundamentales que reflejan fielmente el modelo evangélico de la Sagrada Familia:
Humildad
Es ocultamiento, sencillez y verdad; una total disponibilidad al plan de Dios. Nuestro Fundador nos llama a vivir de manera sencilla, disponiéndonos con rectitud para los trabajos a los que el Señor nos convoca.
Pobreza
Nos asemeja a Cristo y nos mantiene libres para atesorar con plenitud los bienes del cielo. Administramos una pobreza efectiva y rectificada por el amor para poder compartir la riqueza de nuestra entrega con los que menos tienen.
Abnegación
Implica el anonadamiento personal y abrazar con profunda alegría la cruz de Cristo. Su fundamento primordial es el seguimiento fiel al Señor y el don del amor entregado plenamente a Dios y a los hermanos.
Alegría
Es la fiesta permanente de la Pascua de Jesús. Nuestra misión es llevar la paz, el bien y la alegría al mundo, transformando nuestras comunidades para que sean un reflejo dulce y alegre del cielo.

“Les aconsejo que vivan vida de sencillez y humildad, preparándose a los trabajos que Dios les llama”.
