ASÍ SE VIVIÓ LA FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA EN LA CASA CENTRAL

  • Autor:: OpSF
  • Fecha:: 28-12-2025

Una celebración entrañable para el Instituto

Para el Instituto de Operarias de la Sagrada Familia, la fiesta litúrgica de sus patronos representa el acontecimiento más significativo del año, una vivencia que resuena con fuerza en cada una de sus comunidades. El pasado 28 de diciembre de 2025, la Casa Central se vistió de gala para celebrar esta fiesta en compañía de los voluntarios de la Pastoral Vocacional de la región de Zamora, quienes se unieron activamente en el coro de la Misa.

Siguiendo las huellas de los fundadores

La jornada festiva comenzó con la Solemne Celebración Eucarística presidida por el padre Hugo Yair Ibarra Quezada. En este emotivo marco de oración, las hermanas realizaron la renovación de sus votos religiosos, un acto cargado de fe y profundo simbolismo. Con este gesto, cada operaria reafirmó delante de Dios su compromiso con Él y con la Iglesia en los pequeños poblados, reconociendo que su misión requiere del auxilio y ejemplo constante de la Sagrada Familia.

Asimismo, esta entrega se vivió en profunda comunión con el legado de sus fundadores, el P. José Ochoa y la madre Ma. Soledad Prado, cuyos ideales siguen guiando con fidelidad los pasos de la congregación.

Un doble motivo de gratitud

En esta ocasión, la providencia divina regaló un motivo adicional de alegría: la festividad coincidió exactamente con el 27 aniversario de la Aprobación Pontificia del Instituto. Esta dichosa coincidencia elevó la gratitud de la comunidad, reconociendo el doble motivo para alabar a Dios por su inquebrantable fidelidad a lo largo de la historia de la congregación.

Convivencia fraterna y ambiente de fiesta

Al término de la Santa Misa, la celebración continuó en el comedor, donde se compartieron los alimentos en un ambiente sumamente festivo y fraterno. La presencia y el cariño de los voluntarios reforzaron los lazos de comunión que caracterizan la labor de las hermanas.

Con el corazón renovado y desbordante de gratitud, la comunidad de la Casa Central cerró este día de fiesta reafirmando su deseo de seguir siendo, en medio del mundo, un reflejo de Nazaret con nuevo ardor misionero.