Con la participación de casi un centenar de laicos y religiosas, la Casa Santa Marianita en Tungurahua fue el escenario de una jornada de profunda espiritualidad, talleres formativos y la presentación de la primera familia misionera, consolidando la herencia pastoral de la congregación.
El pasado 6 de junio, la ciudad de Baños de Agua Santa (Tungurahua, Ecuador) se convirtió en el epicentro de la comunión y la fe con la celebración del Primer Encuentro Regional de las Familias de Nazaret. La Casa Santa Marianita, facilitada por el Obispo de Ambato, Monseñor Giovanny Pazmiño, acogió a 78 laicos procedentes de ocho comunidades del país, en una jornada marcada por la oración, el crecimiento humano y la renovación del compromiso cristiano.
Bajo el lema “Reviviendo nuestras familias, donde Cristo sea el corazón, como lo fue en la Santa Familia de Nazaret” —inspirado en el pensamiento del Padre Fundador José Ochoa Gutiérrez—, el encuentro buscó consolidar el proyecto de los laicos dentro de la Iglesia, iluminados por el modelo de Jesús, María y José.
Una estructura dinámica para el crecimiento espiritual
La jornada contó con el acompañamiento y servicio de 16 religiosas de la congregación, destacando la presencia de la Hermana Josefina Peña Escalera, Superiora General, y la Hermana Juana del Rosario Salgado, Superiora Regional. Ambas dieron la bienvenida a las delegaciones de Pinllo, Quero, Baños, Pujilí, El Cambio, La Victoria, Pedernales y Crucita.
Para transmitir el mensaje de una manera formativa y cercana, la organización dividió las actividades en tres espacios o stands temáticos rotativos:
· Dimensión Humana: Enfocado en el conocimiento personal, las necesidades individuales y la escucha del llamado de Dios en la realidad de cada participante.
· Espiritualidad: Un espacio para profundizar en la identidad y carisma de la Sagrada Familia.
· Adoración Eucarística: Un tiempo de intimidad y oración comunitaria ante Jesús Sacramentado.
Tras la meditación, los participantes se reunieron por localidades para discernir sus compromisos futuros, poniendo en común los desafíos y esperanzas de sus respectivas comunidades.
Consagración, arte y envío misionero
El momento cumbre del encuentro fue la celebración de la Santa Eucaristía, presidida por Fray Vicente, de la Orden de los Dominicos. Durante la liturgia, los laicos renovaron su consagración a los "Santísimos protectores nuestros" mediante la entrega de medallas significativas. Asimismo, la comunidad eclesial vivió con alegría la presentación de la Familia Paredes Miranda, quienes iniciarán una experiencia de misión de un año en una de las comunidades de la Región.
La fraternidad se extendió más allá de los espacios formativos. Tras la misa, un festival artístico permitió a cada delegación compartir su cultura y talento, consolidando el sentido de pertenencia y la alegría de ser una sola gran familia en Cristo.
Mirando al futuro con espíritu de servicio
Antes de concluir, y con el objetivo de fomentar la corresponsabilidad laical en la organización de futuros eventos, se realizó el sorteo de la próxima sede. La comunidad de La Victoria, en la Provincia de El Oro, fue designada para acoger el encuentro del próximo año, recibiendo con entusiasmo el logotipo oficial de las Familias de Nazaret.
La jornada cerró en un ambiente de profunda gratitud a Dios y con un reconocimiento especial a las Hermanas Jasmín Jaramillo, Silvia Balladares y Andrea Reyna por su impecable entrega en la comisión organizadora. El llamado final sigue resonando en los corazones de los asistentes: ser testimonio vivo de amor, responsabilidad y entrega en cada uno de sus hogares, a ejemplo de la Familia de Nazaret.
