El pasado 3 de agosto de 2025 en Jicalán, Michoacán el corazón del festejo fue la profunda acción de gracias por la fidelidad de Dios con las hermanas en su aniversario de Profesión Religiosa. Durante la solemne Eucaristía, las festejadas renovaron sus votos con un corazón rebosante de gratitud.
En un momento de especial gracia, se celebró el 75 aniversario de consagración de la Hna. Caridad Torres Salinas. A este altar de fidelidad se unió la Hna. Ignacia Escalera Mora, al conmemorar con gozo sus Bodas de Oro por 50 años de una generosa entrega. Asimismo, la comunidad rodeó con cariño a las Hnas. Rosalina Herrera, Claudia Feria, Rosa Marrón, María Francisca Hernández y Elva Rosario Cuesta que celebraron sus Bodas de Plata, renovando con el mismo entusiasmo de hace 25 años su sí al Señor.
El gozo de ser un solo corazón en fraternidad
Tras alimentar el espíritu en la Eucaristía, la jornada se transformó en fiesta del encuentro y la gratuidad, donde el verdadero regalo fue el gozo de la presencia comunitaria.
Los pasillos se llenaron de vida y color con la Exposición y Mercado Artesanal, un espacio donde la labor de las distintas comunidades se hizo ofrenda, mostrando la belleza de lo que el ingenio y las manos de las Operarias crean cuando trabajan unidas por el amor, evocando el taller de Nazaret.
La fraternidad derribó cualquier distancia con la tradicional Tómbola Fraterna, un momento de risas y profunda gratitud hacia las hermanas de la comunidad de Aurora, Illinois, cuyo generoso detalle recordó a las asistentes que el calor de la familia religiosa no conoce fronteras.
Ese mismo espíritu de familia se trasladó a la mesa, compartiendo los alimentos —en esta ocasión con el sabor tradicional de unas deliciosas carnitas, frijoles y agua de Jamaica— celebrando que la vida se enriquece cuando se comparte.
El broche de oro de este banquete familiar fue el pastel conmemorativo; ver a las queridas hermanas festejadas partirlo juntas, rodeadas del cariño y los aplausos de la comunidad, reflejó de manera viva que en el Instituto la fidelidad de una es la alegría de todas.
Una pasarela de identidad que une fronteras
La tarde se vistió de folklore, risas y sano esparcimiento con un programa cultural que tocó las fibras más sensibles de la interculturalidad del Instituto. El escenario cobró vida con una vibrante Pasarela Cultural donde hermanas de Ecuador, Jalisco, Querétaro, Guanajuato, Chiapas, Oaxaca y Michoacán representaron con orgullo sus raíces.
A través de breves reseñas históricas, música típica y trajes tradicionales, las hermanas danzaron evocando las fiestas de sus pueblos. Verlas bailar juntas fue una manifestación visible de cómo el Carisma unifica la congregación y esta se enriquece en la diversidad de culturas.
Al caer el día, el eco de la música y las risas dejó en el ambiente una certeza compartida: agradecer al Señor por este encuentro es confirmar que caminar juntas, trabajando y celebrando en verdadera fraternidad, es ya un anticipo del cielo.
