Del 7-9 de febrero de 2025 jóvenes de distintas comunidades de Michoacán se reunieron para compartir la alegría de la fe, conocer diversos carismas y caminar juntas en el discernimiento de su proyecto de vida.
Un recibimiento lleno de alegría en Jicalán
El tour comenzó el pasado 7 de febrero. Con preparativos listos desde horas antes, las hermanas Cecilia Serrato, Angelina Olivo, Ma. de la Luz Mendoza, Ma. Guadalupe Tapia y Celia Prado se dispusieron a abrir las puertas de la Casa de Oración San José, en Jicalán, Michoacán para esperar la llegada de las participantes.
Poco a poco la casa se llenó de vida con la presencia de 10 jóvenes procedentes de la Región de Uruapan, representando a las comunidades de Uruapan, Cutzato, Jucutacato, Carácuaro y Huetamo. Tras un primer momento dedicado a la integración del grupo, la convivencia y la confianza comenzaron a tejer los primeros lazos de este itinerario compartido.
Primeras paradas: Compartiendo la mesa y la historia
La tarde del primer día incluyó una visita a la casa de los hermanos Misioneros de la Sagrada Familia, quienes acogieron al grupo con mucho gusto. Uno de los novicios guio a las jóvenes a través del museo del Fundador y las acompañó a la capilla. La jornada concluyó con un encuentro especial con las hermanas de la comunidad de Betania, cerrando un día de profunda comunión.
Rumbo a Zamora: Testimonios y comunión eclesial
El segundo día del tour invitó a ampliar los horizontes. El grupo salió por la mañana con rumbo a Zamora, siendo la primera parada la comunidad de las hermanas Adoratrices. Allí, las jóvenes escucharon con atención la exposición de su Carisma y la fuerza de varios testimonios vocacionales. Al finalizar, expresaron su gratitud por la palabra compartida y por el cariñoso refrigerio que les fue ofrecido.
Celebrando la Vida Consagrada
El momento cumbre de la mañana unió al grupo a la Celebración Diocesana por la Vida Consagrada. Participaron en la Sagrada Eucaristía presidida por Mons. Joel Ocampo, un espacio providencial donde las jóvenes pudieron visibilizar la riqueza de la Iglesia a través de las diversas congregaciones religiosas, tanto de vida activa como contemplativa.
Tras la celebración, compartieron la comida en la emblemática calzada Zamora-Jacona, disfrutando de un ambiente relajado al aire libre y bajo la sombra de sus centenarios árboles.
El carisma en acción: Pastoral de la Salud y vida comunitaria
Después de la comida, el itinerario continuó hacia la Escuela de Enfermería. Fueron recibidas con gran cariño por la Hna. María Elena Rodríguez, quien guio a las jóvenes por las instalaciones del plantel. Durante el recorrido, se resaltó que la pastoral de la salud constituye uno de los apostolados del instituto. Les habló del servicio que se presta a los enfermos desde la propia espiritualidad y carisma, una explicación que dejó a las jóvenes profundamente motivadas.
El calor de la familia religiosa en la Casa Central
Posteriormente, el grupo se dirigió a la Casa Central, un espacio de profunda identidad institucional. Aquí, las promotoras vocacionales generales prepararon una significativa actividad vocacional con las jóvenes, mientras que toda la comunidad de hermanas se volcó en atenciones, brindándoles una cálida y fraterna acogida.
Un cierre fraterno en la Casa de Formación de Jacona
Para finalizar este intenso día, se trasladaron a la Casa de Formación en Jacona. Después de compartir la cena con la comunidad, se llevó a cabo un alegre encuentro recreativo junto a las formandas y las hermanas, caracterizado por la espontaneidad y la comunión. La jornada concluyó recogiendo el día en una oración comunitaria, elevando una acción de gracias a Dios por cada uno de los regalos recibidos.
Fe, identidad y regreso a la misión
El último día del tour comenzó en torno al altar, participando juntas en la Santa Misa y compartiendo el desayuno en comunidad.
Antes de emprender el viaje de regreso, el grupo realizó una última y muy especial parada en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, este majestuoso espacio sagrado brindó un marco idóneo de silencio para encomendar el camino de cada una de las participantes a los pies de la Virgen.
Al evaluar la experiencia, las participantes se expresaron profundamente agradecidas por este espacio que combinó la recreación con una sólida formación, valorando de manera especial la oportunidad de conocer más de cerca la vida religiosa y descubrirla como una opción real para sus vidas.
